Deberíamos haber mandado al espacio a David Bowie

Crédito: Cassia Lupo.
Crédito: Cassia Lupo.

Por Daniel Mecca / @danielmecca

Arthur Rimbaud escribió toda su obra entre los 15 y los 19 años, ¿pueden creerlo? Metió dos hits tremendos: Una temporada en el infierno y luego Iluminaciones y no quiso saber nada más con la literatura. El resto es capitalismo de la palabra.

Hoy se cumplen cinco años de la muerte de David Bowie, quien con su personaje el Major Tom planteó a su modo la misma dirección que el poeta francés. En la canción “Space Oddity”, el Major Tom sale al espacio y se convierte en un producto mediático. En su nave de lata, melancólicamente, se queda flotando en el adiós mirando la tierra azul.

La canción le proporcionó a Bowie su primer single dentro de los diez primeros puestos de las listas del Reino Unidos. Se editó el 11 de julio de 1969, días antes del lanzamiento del Apolo XI que aterrizaría en la luna.

Más de una década después, en 1980, Bowie le da destrucción definitiva a su personaje hitero con la canción “Ashes To Ashes” y lo hace de la manera más irónica posible. Convierte al Major Tom en un yonki y le destruye cualquier tipo de gloria. Colgado en lo alto del cielo ha tocado fondo como nunca.

Como Rimbaud, Bowie no se queda explotando lo que se ha institucionalizado: dice lo que tiene que decir y chau, a otra cosa.

Porque el final de su personaje fue, en rigor, una línea de conducta en Bowie: cambió de piel en toda su obra. Changes, obvio. «¿Cuál es tu próxima reencarnación después de Ziggy Stardust?”, le preguntó un periodista en 1972: “Todavía estoy totalmente metido en Ziggy. Probablemente tarde unos meses tratando de quitarlo por completo de mi sistema, pero entonces crearemos otra máscara”, le respondió él. Y claro.

Mientras la mudanza de piel se convertía en su programa de literatura —“hay que ser absolutamente modernos”, decía Rimbaud— las películas Odisea al espacio y La naranja mecánica le inspiraban a Bowie la idea de que no estábamos evolucionando en la Tierra, sino simplemente sobreviviendo. ¿Les suena hoy eso? Desde entonces el artista británico, bajo modos ultrapop, ubicará en cielos glamorosos y futuristas una salida al mundo que se arruina. David Bowie está al derecho, dado vuelta estás vos.

De hecho, el 13 de septiembre de 1980, en una entrevista con New Musical Express, Bowie plantea sobre Tom: “Aquí tuvimos el gran advenimiento del conocimiento tecnológico norteamericano empujando a este tipo hacia el espacio y una vez que llegó allí, no estaba muy seguro de por qué había ido. Y fue allí donde lo dejó. Ahora nos enteramos de que está atravesando una especie de comprensión de que todo el proceso que lo llevó hasta allí está en decadencia, que nació de la decadencia: se desmoronó y él está en proceso de desmoronarse”.

El Major Tom opera así como cristal de la decadencia del sistema. Sin embargo, David Bowie, palpando lo oscuro, perseguirá la vida, el Life on Mars, su acto de amor. Anhelante, es un nostálgico del futuro. Bowie not dead.

Sobre el final de la película Contacto, Jody Foster, en el espacio, mira el despliegue del cosmos y dice: “No… no tengo palabras para describirlo. Poesía. Es muy hermoso. No tenía idea”. Y agrega: debieron haber mandado un poeta.

Sí, deberíamos haber mandado al espacio David Bowie.

6 comentarios en «Deberíamos haber mandado al espacio a David Bowie»

  1. Gracias Daniel. A propósito del tema del astronauta solitario en el espacio. Me preguntaba por esta trilogía de alusiones al asunto que incluye desde Argentina, al Capitan Beto del querido flaco, luego Rocketman de Sir Elton John y claro está, Life on Mars. Siempre me pregunté por el significado de esta metáfora planteada por estos músicos tan grosos. Tenés una visión al respecto?

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