Tarea ingrata

Una vez había
un clavo
tal vez el que necesitaba
para arreglar el banco
de la cocina.
Pero este clavo era
tan perfecto
-tan puro-
que no me decidí a hundirlo en la madera,
quitarle luz.
Quería que su cabeza
y su punta
resplandecieran
libres de toda necesidad
de unir partes
opuestas

Eduardo Ponssa

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Autor del poema: 
  • Eduardo Ponssa

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